Conoce La Prudencia
Más de un siglo cuidando el origen, el tiempo y la forma de hacer las cosas bien
Nuestra historia
La Prudencia nace en 1910 de la mano de Don Prudencio Benito, natural de Santibáñez de Béjar (Salamanca). Tras recorrer los pueblos de la sierra vendiendo aceite y pimentón, llegó a Villacastín (Segovia), enclave histórico para la elaboración de productos curados gracias a su climatología privilegiada. Allí decidió establecerse y fundar La Prudencia, nombre elegido en homenaje a las mujeres de su familia.
Un legado familiar que perdura
Don Prudencio fue pionero en la instalación de uno de los primeros mataderos de la zona. Hoy, más de un siglo después, tres generaciones continúan al frente del negocio, manteniendo intactos los valores que nos definen: respeto por el producto, paciencia en los procesos y compromiso con la calidad.
Desde nuestros inicios apostamos por controlar todo el proceso productivo, desde la cría del animal hasta la curación final, conservando el carácter artesanal y adaptándonos a los más altos estándares de calidad.
Elaboración propia y curación natural
Disponemos de matadero y sala de despiece propios, lo que nos permite garantizar una trazabilidad total. Nuestros jamones pasan por una salazón más suave de lo habitual y una curación lenta y natural en secaderos y bodegas situados a 1.200 metros de altitud, en Villacastín, donde el clima frío y seco favorece un curado excepcional.
Dehesas propias en Extremadura
Criamos nuestros cerdos en libertad en dehesas propias de Zafra y Alconchel (Extremadura), donde se alimentan de los recursos naturales del entorno y viven respetando los ritmos de la naturaleza. Elaboramos tanto ibéricos 100 % bellota, criados durante la montanera, como ibéricos de cebo de campo, siempre respetando el bienestar animal y los tiempos naturales.
Cerdos Ibéricos 100 % Bellota
En nuestra dehesa “Las Hoyas” criamos cerdos negros de raza ibérica en plena libertad. Cada animal dispone de aproximadamente una hectárea para vivir, alimentándose de forma natural de las bellotas que caen de encinas y alcornoques durante la montanera, que se extiende de noviembre a febrero.
Durante este periodo, los cerdos alcanzan un peso mínimo de 180 kg alimentándose exclusivamente de bellota, un fruto estacional que aporta a nuestros jamones y embutidos su sabor característico. La vida en libertad, el ejercicio constante, el bajo contenido en sal y una curación lenta y prolongada en nuestras instalaciones de Villacastín, a 1.200 metros de altitud, dan lugar a piezas con una textura y un sabor que se funden en el paladar.
Cerdos Ibéricos de Cebo de Campo
Criamos también cerdos ibéricos de cebo de campo, alimentados con cereales naturales y hierbas de nuestra dehesa “El Rincón de Zafra”, donde viven igualmente en libertad hasta alcanzar un peso mínimo de 180 kg.
Gracias a una alimentación controlada y a una raza propia, obtenemos jamones, paletas y embutidos de cebo de campo ibéricos de gran calidad, fieles al estilo y a la tradición de La Prudencia.
El valor de lo auténtico
Más de cien años después, La Prudencia sigue siendo una empresa familiar dedicada al jamón. Nuestro compromiso es ofrecer productos honestos, sostenibles y de sabor excepcional, respetando la tradición y el entorno.
Porque La Prudencia no es solo un nombre: es una forma de hacer las cosas.